VIAJAR DE REGRESO

Actualizado: 4 nov 2021


Seguramente, muchos han experimentado como yo, la extraña sensación al hacer un viaje, que el regreso, siempre es más corto, aunque tomemos la misma ruta o tracemos la misma distancia, la sensación es la misma, "llegamos a casa antes".


Podemos asegurar que la mayoría de las personas siente que su viaje de regreso se hace más rápidamente, este fenómeno extraño se denomina técnicamente el "Efecto de viaje de retorno".

El Efecto de viaje de regreso realmente existe y se ha observado que las personas pueden experimentar este fenómeno incluso cuando vuelven por una ruta desconocida, así se recorra la misma distancia. Dicho efecto es considerable, a raíz de distintas circunstancias que van marcando y afectando nuestra percepción, sabernos de regreso, nos indica que volvemos a la rutina, y dejamos atrás el placer que asociamos al viaje .

La percepción del tiempo se refiere a la experiencia subjetiva del paso del tiempo, o la duración percibida de los eventos, que puede diferir significativamente entre diferentes individuos o en diferentes circunstancias. Aunque el tiempo físico parece ser más o menos objetivo, el tiempo psicológico es subjetivo y potencialmente maleable. Es interesante analizar la manera en que nuestro cerebro procesa los intervalos de tiempo y la expectativa del orden y la velocidad de los sucesos.

La mente es un dispositivo maravilloso para crear sentidos, que toma información ambigua o confusa y la simplifica. Se han estudiado dos posibles explicaciones para el Efecto de viaje de retorno. Una es la familiaridad, cómo aplica, quizás las rutas familiares parecen tomar menos tiempo en completarse. La otra es la expectativa. Si toma más tiempo de lo que pensábamos en el viaje de ida, que es lo que generalmente ocurre, entonces tal vez ajustamos nuestras expectativas en el camino de regreso y nos sorprendemos gratamente cuando no toma tanto tiempo.

Al iniciar un viaje, a menudo las personas son excesivamente optimistas respecto al tiempo necesario y esto causa que se haga más largo de lo esperado. En el viaje de regreso sucede lo contrario. Recuerdan el viaje de ida y piensan que todavía les queda un largo viaje de vuelta, lo cual produce la percepción que éste no parezca tan largo. Por supuesto, hay otras variables en juego, entre ellas las actividades durante el viaje y estado emocional de cada pasajero.

El efecto del viaje de regreso está relacionado con la retrospectiva y la narración

Un estudio japonés , encontró además algo muy interesante entre las personas que experimentan el efecto. Les pidieron a los participantes que informaran, sin ver el reloj, cuando creían que habían pasado tres minutos mientras veían vídeos de un viaje simulado. Un grupo vio videos de un viaje de ida y vuelta y otro grupo solo vio un viaje de ida. Ambos grupos reportaron que percibieron que el tiempo pasó con la misma velocidad. Pero los resultados del grupo de ida y vuelta cambiaron cuando se les pidió que comparan los viajes de ida y vuelta en retrospectiva.

Según los investigadores, esto demuestra que nuestro cerebro utiliza dos sistemas distintos para registrar el tiempo. Otros estudios también han encontrado que nuestro cerebro usa un sistema matemático para llevar un registro del tiempo en un momento específico y otro sistema basado en el lenguaje que observa en retrospectiva los eventos vividos y cuenta historias sobre el tiempo que tomaron.

Esta diferenciación de los sistemas cerebrales del tiempo sugiere que sólo el sistema relacionado con el lenguaje se ve afectado por el efecto del viaje de regreso.

La percepción del paso del tiempo es subjetivo y fácilmente sesgada por el estado de ánimo, los pensamientos, la actividad o los sucesos del momento, todo esto impacta en la lectura que hacemos de las cosas, pero también de cómo las reconocemos. Volver es darle paso a lo conocido ...
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