Superar bloqueos

Actualizado: may 28

Iniciamos un ciclo de "entradas" que tienen como objeto dar respuestas a las demandas expresadas por ustedes, ante la pregunta que lanzamos en las redes días atrás, sobre qué temas les gustaría que abordemos en el Blog.


Primer tema de la lista: Bloqueos, me pareció interesante tomar esta temática, en este momento en particular de nuestras vidas, quizás motivados por la necesidad de derribar obstáculos, como cuando vos estas en el medio de una competencia y se te cruzan mil barreras, algunas pueden ser externas pero muchas veces también esas piedras que aparecen en el camino son internas, los bloqueos atienden a una variedad de causas como veremos, pero todas..., las externas y las internas, tienen que ver con nosotros y la manera de abordarlas.



Empecemos por el principio, ¿a qué denominamos bloqueo mental ?, básicamente a una resistencia provocada por la negación de algún pensamiento o emoción. Por lo tanto, nos referimos a una especie de mecanismo de defensa que se pone en marcha automáticamente cuando nuestra mente quiere mantener alejadas aquellas ideas o sentimientos que pueden perturbarnos.


El bloqueo mental se puede manifestar de diferentes formas, pero lo más usual es la sensación de no poder pensar con claridad, esto por supuesto tiene consecuencias que pueden ser en diferentes niveles, emocionales, racionales y físicos. Una de las sensaciones que nos invade, cuando estamos atravesando esta situación, es que sentimos que algo nos impide avanzar, generando emociones negativas como el miedo, la tristeza, el enfado o incluso la culpa.


El problema es que cuanto más bloqueados estamos, menor será nuestra capacidad para sentir y pensar con libertad, por lo que si no salimos rápido de esta situación, corremos el riesgo de caer en un círculo vicioso. Si nos adentramos a las múltiples facetas que encierra el tema, les aseguro que nos podría llevar varios capítulos, así que nos vamos a centrar en los bloqueos que nos afectan en lo físico, a dos niveles en el campo del entrenamiento y en el de las competencias.


Bloqueos en tus entrenamientos:


En este caso nos damos cuenta más rápido que en los de otro tipo, porque hay algo que es claro, no podemos avanzar en nuestros objetivos, muchas veces sin causa aparente. Los que han experimentado esta situación recomiendan hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es mi objetivo? saber qué es lo que nos propusimos para después entender porque no estamos avanzando. Tener en cuenta que tus objetivos no estén influenciados por otras personas, a veces, puedes acabar olvidando el motivo por el que empezaste a correr. Esta situación puede producir estrés o aburrimiento porque podes empezar a ver tus entrenamientos como otra cosa aburrida que tachar de la lista de cosas que hacer en vez de como algo que te aporta felicidad.

  • ¿De qué tipo es mi barrera? No puedo físicamente o tengo miedo, frustración, culpa.

  • ¿Puede llegar a una solución? Siempre hay una salida, el tema es que tenemos que tener claro de qué nivel es el problema que se presenta como obstáculo.

El punto de inicio es asumir que estamos estancados o atravesando un problema, el bloqueo más difícil de superar es el mental. Una barrera mental no se ve, no se puede explicar y no sabes por qué te hace bloquear tu potencial físico, por ende requiere más trabajo emocional.


En cuanto a los bloqueos físicos, somos mucho más conscientes de dónde se encuentra el fallo. A veces es por falta de técnica y otras por capacidades físicas. Son «fáciles» de superar si tienes constancia y le dedicas el tiempo suficiente hasta que tu cuerpo logre evolucionar, por supuesto que también un impedimento físico también te afecta a lo emocional.

Analicemos los ¿por qué?

Si el bloqueo es a nivel de ejercicios o de resistencia, una vez que superamos una barrera mental, somos capaces de realizar el ejercicio las veces que hagan falta.Cuando el bloqueo es de este nivel, te enfrentas a pérdidas del control de tu cuerpo, que tendrás que aprender a regular, quizás en esto casos tengas que pedir una ayuda externa de un profesional que pueda orientarte. Seguramente te reconozcas siendo más torpe o te cueste más procesar la información. No es para preocuparse el punto está en proponerse una meta y ser conscientes mientras realizas el ejercicio . Digamos que tu cerebro juega a ser tu peor enemigo, te crea resistencia mediante pensamientos que tú mismo quieres evitar, por ende la solución también está en vos.


Causas posibles:


Existen diversos factores por los que corren los bloqueos mentales, alguno son puntuales por sobreentrenamiento o agotamiento, en ese caso no hay que forzar ni agotar, más bien descansar. Pero si crees que tu bloqueo nace de emociones o pensamientos, atento a las posibles causas:


Miedo: El miedo a hacerte daño o lesionar es uno de los principales bloqueos. Es una sensación que no puedes eliminar hasta que no te decides a dar el paso, incluso aún teniendo el apoyo de compañeros o entrenadores, muchas veces es una cuestión de confianza, y otras el miedo está arraigado a una situación real que deberás resolver de alguna manera, con ayuda profesional. Correr con algún tipo de miedo, termina generando mucha frustración y la realidad es que no cumple la función que tiene el running en tu vida, todo lo contrario.


Personas que te desmotivan: sobre todo los entrenadores, que deben ser personas que te exijan pero que tampoco te generen frustración. Es importante tener pensamiento positivos, y no sobreexigencias que te lleven a no querer defraudar y deriven en un bloqueo mental.


Necesidad de aprobación: No debes tomarte los entrenamientos como un juicio constante, y mucho menos si te ejercitas con gente de confianza. Obsesionarte con las opiniones externas no te hace bien para avanzar. Si no te sale un ejercicio, sigue intentando . Nadie nace sabiendo realizar todo tipo de movimientos, por lo que si alguien cuestiona tu capacidad, no debes tomarlo en consideración. Es muy común que te critiquen aquellos que no se atreven.


No ser tan perfeccionista: hay que marcarse objetivos reales, no ser ambicioso para evitar frustrarse antes de tiempo. Está bien que seas valiente, que aceptes retos y te pongas a prueba; pero no quieras abarcar más allá de tus posibilidades.


Desconfianza: A veces el peor enemigo somos nosotros mismos. Esta bueno ponerse a prueba y conoce tu límite (físico) para entrenar hasta superarlo, pero sin desvalorizar tus logros aunque sean pequeños.


Bloqueos en competencia:


Cumplir con las rutinas y ser disciplinado en los entrenamientos no bastan para obtener buenos resultados. Muchas veces, creemos que el trabajo físico deja de lado el aspecto emocional, sin considerar que esto es igual de importante, más cuando ya estamos en el marco de la competencia, esa sobre la que tanto trabajamos y que se planteó como una meta.

Las personas somos seres emocionales y ante un demanda de ejercicio físico o mental, podríamos pasar de pensamientos positivos a negativos, los cuales son acompañados de dudas y frustraciones que pueden bloquearnos mentalmente en el momento menos esperado. Un runner puede estar muy bien entrenado, pero cuando compite pasa lo siguiente: corre, avanza, pero de pronto se bloquea y ya no puede seguir más, sin saber exactamente por qué, en este punto es necesario estar entrenado en el autocontrol, y esto se da en la instancia previa a la competencia , cuando entrenas debes fortalecer las habilidades mentales. Trabajar la concentración, la motivación, la actitud, la confianza, el control emocional, si esto no es ejercitado previamente llegaras a esa instancia sin recursos.


Entrenar la mente


Para los profesionales de la psicología, la respuesta a todo este meollo, se encuentra en el entrenamiento de la mente. "Los que no entrenan sufren de desconcentración, ansiedad competitiva, pensamientos negativos y antes de la competencia están muy nerviosos, cuestionándose si lo van a hacer bien o no. Entonces, la mente comienza a generar esos bloqueos, esos pensamientos negativos que llevan a reducir lo que puedas hacer al día siguiente", menciona al respecto, el psicólogo deportivo Luis Gómez.


Los corredores cometen el error de pensar que su relación con salir a correr es exclusivamente emocional y la realidad es que depende por igual de dos partes distintas: las emociones respecto a salir a correr y la actitud respecto a salir a correr. Ambas están conectadas pero son diferentes. Si salir a correr te genera estrés, estás sintiendo una emoción. Y esa emoción, muy probablemente, ha aparecido por un cambio de actitud, que deriva en el bloqueo.


La positividad relacionada con la liberación de endorfinas no es el único sentimiento relacionado con salir a correr. También está el sentimiento de culpa porque estoy en una carrera o la frustración que siento cuando no consigo mis objetivos o el estrés que me produce. Todos estos ejemplos tienen una connotación negativa porque, en ese momento, se ha adoptado una actitud negativa hacia salir a correr. Y eso, a su vez, te puede hacer sentir estresado y no solo afectar al cerebro. Por ende revisemos qué nos pasa si estamos atravesando alguna de estas situaciones, hagamos foco en nosotros mismos, veamos si podemos resolverlo solos o si necesitamos ayuda externa para salir adelante.


Los mayores obstáculos de nuestra vida son las barreras que nuestra mente crea, veamos qué podemos hacer con eso.



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