Berlín

Actualizado: 11 de oct de 2019

Siempre decimos que cada viaje es particular, cada historia se arma de manera diferente, porque básicamente las circunstancias cambian e inevitablemente nosotros con ellas.




Berlín era un destino que hacía tiempo rodaba en mi cabeza, por lo que representa en el mundo running correr una de las majors, el lugar, la posibilidad de ser testigo de que alguien batiera un récord y marcará algún hito transcendental . Pero también por otras situaciones que convergían particularmente en mi cabeza. La planificación inicio casi un año antes, creo que nunca pensé un viaje con tanta antelación.


Por supuesto que viajar a otro país transforma desde un inicio la perspectiva de cualquier viaje, cuestión que confirme ni bien puse un pie en Tegel porque mis sensaciones empezaron a ponerse en alerta. Descubrir una ciudad es una aventura particular que puede ser atravesada por un universo de emociones diferentes, que van desde el asombro, a la confirmación de supuestos. Todo se presenta atractivo frente a uno, cuando fuimos convencidos no sólo de correr sino de ir detrás de una búsqueda personal.


Pero volviendo a la carrera decir que una competencia de esta naturaleza encierra un sin fin de detalles de organización, logística y cuidados quizás resulte una obviedad pero vivirlo lo confirma. Empecemos por la Expo, ubicada en un lugar emblema como el antiguo aeropuerto de Flughafen Tempelhof en la Plaz der Luftbrucke, un lugar en principio inabarcable, los hangares fueron escenarios de los distintos stand de marcas y sponsors del evento, por supuesto te encontrabas con todas la opciones posibles de lo que quisieras. La marea de corredores estaba totalmente organizada, todo fluía con total sincronización para la entrega del kit y la pechera. En los exteriores se disponían lugares para comer y degustar cosas típicas, participar de sorteos y recibir souvenirs, folletería promocional, etc. Todo el ambiente era la antesala que anticipaba lo que ocurrirían un par de días de después.


Los días previos al gran evento Berlin te invita a recorrerla con múltiples opciones, parafraseando a Felipe uno de los guías de un tours que tome, podríamos sintetizar diciendo “acá en las calles se respira historia”, y es cierto. Aprovecho para recomendar el servicio de recorrido libres , lo pueden tomar en la puerta de Brandemburgo y sólo les costará una propina que tiene de base 10 euros. La gastronomía también se destaca por su cervecería y embutidos de todo tipo y tamaño, acá les puedo sugerir un lugar llamado Curry 63 cerca de Zoológico. Pueden pasar más de tres días recorriendo, cada uno de los barrios propone opciones distintas.


Pagina aparte para el día de la Carrera, septiembre es lluvioso en Berlin, así que el telón de fondo en un 80% fue la intensa lluvia. Para variar arranque viviendo el stress de haberme olvidado la pulsera de identificación en el hotel, por suerte el ingenio argentinos me hizo zafar y pude ingresar a la zona de largada, a partir de ahí todo fluyo sin problemas. En cuanto a los detalles del circuito podríamos decir que confirmamos (si de algo vale mi corroboración) que es rápido, quizás un tanto monótono comparado con otros, tal vez por un tema de composición del trazado. Cualquier otra cosa que mencione son detalles frente a un evento cuya envergadura supera cualquier comentario.


Berlin fue , sin dudas, una experiencia que me deja al regreso un dejo de tristeza porque termino pero a su vez la confirmación perfecta: correr te inspira a seguir buscando nuevas excusas para viajar.