Salir al mundo

Cuando nos disponemos a iniciar un viaje, todas las expectativas son buenas, porque las ganas de salir al mundo, y vivir una nueva experiencia nos predispone de la mejor manera.


Todo lo que sucede en torno a la planificación de un viaje, requiere de disposición y tiempo, el invertido en buscar, en conocer todo lo posible antes de llegar, cómo la antesala de lo que vendrá.


El viaje comienza cuando te decides a hacerlo. Andar muchos y variados caminos para construir el ideal que como viajeros inminentes nos fijamos, todo eso sucede primero en nuestras cabezas, mientras armamos la travesía. 


Descubrir una ciudad, una sociedad y su gente es el primer objetivos que uno se propone, recorrer cada mítico lugar, andar por otros caminos posibles, menos conocidos y difundidos, todo lo que elijamos hacer y transitar será capital para nuestras vidas.


Cada paso que damos, antes, en nuestra mente y después en el devenir de las actividades que decidimos transitar, cada detalle será parte de lo que nos toque vivir. Todo lo acontecido será lo que nos toque, planificado o simplemente sorpresivo.


Imaginar, pensar o idear un viaje, es todo eso y más, es la extraordinaria posibilidad de encontrarnos fuera de contexto y de rutina, lejos de lo diario y lo conocido. Es permitirse salir y mirar el cielo, desde una perspectiva distinta, inusual, que recordaremos cada vez que evoquemos esa experiencias.