UN VIAJE SIN ESTACIONES

Qué tan preparados estamos para ir y venir. Para enfrentar los vaivenes de este tiempo que se nos presenta elíptico, con unidades de medidas desconocidas. Con cuotas de incertidumbre que se renuevan incesantemente.



Cómo nos adaptamos a los avances y retrocesos, sin sentir frustración. Cómo hacemos para combatir la ansiedad, la decepción y seguir optimistas. En algún punto este viaje, vuelvo a repetir es sobre todas las cosas un gran aprendizaje.

Cómo nos paramos para enfrentar lo que se viene. Asumiendo la complejidad de estar atrapados en nuestra propia existencia, con los pocos o muchos recursos que nos quedan. Cómo hacemos para conservar el contrato social tácito que tenemos, respetando el bienestar del conjunto. Seguimos poniendo la solidaridad en juego, cada día en cada paso.


Hay situaciones que no nos dejan salida, que parecen no tener alternativa, que exigen de nosotros un poco más. La pregunta genuina que seguramente surge es : ¿Cuánto más? . ¿Cuál es nuestro nivel de resistencia?, nuestro umbral . ¿Qué del miedo cruzado en todo esto?.


¿Qué mundo habitamos y nos contiene para sostenernos en él ?. Hablo del mundo interior, el único que en estos caso nos salva.

Muchas preguntas que sólo tendrán respuestas en el propio andar. Para aquellos que seguimos avanzando, nos toca aplicar mayor nivel de responsabilidad para mantener las puertas que se abrieron. Para los que retroceden, la parte más difícil, ésa que nos exige mayor control tratando de encontrar el eje, reinventándonos una vez más.

Me animo a decir que es un error revelarse contra lo inevitable, nos desgasta aún más de lo que podemos llegar a estar. En un tiempo en el que cada idea susurrante adquiere dimensiones incontrolables, tendríamos que tratar de mitigar todo aquello que nos tire a la baja.

Cada quien encontrará su propia salida, la mejor manera de transitar la contingencia. Les debo todas las respuestas porque creo que no hay respuesta válidas, únicas e indiscutibles. Por lo menos yo no las tengo, y sé que aunque las tengan solo serían ciertas para mí.


Todo lo que sucede en este tiempo, creo que será recordado como un largo viaje interior sin paradas, ni estaciones, así que nos vemos en zona de arribos cuando lleguemos finalmente a nuestro destino.

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