La palabra no dicha

Hoy tenía ganas de hacer una búsqueda del origen de las palabras, una recurrente por estos días, no con el ánimo pesimista de martirizarnos una y otra vez con el mismo punto, sino con el afán de tratar de buscar alguna fuente de luz detrás de todo esto.


Si nos situamos en la Edad Media, periodo histórico que abarca desde el siglo V, con la caída del Imperio Romano, y se extienden hasta la conjunción de distintos eventos tales como la caída del Imperio Bizantino, el descubrimiento de América, la invención de la imprenta. Descubrimos que ahí tuvo lugar la mayor epidemia de peste de Europa denominada Peste Negra, considerado uno de los eventos más devastadores en la historia de la humanidad, llevándose consigo a cerca de la mitad de la población total de Europa. Otro tiempo, otra historia: eso depende.

Cuando uno recapitula sobre estos acontecimientos, no tarda en darse cuenta de que no sólo afectan en el campo de la salud de la población, sino que influyen en el desarrollo social, político y económico, antes y ahora (algunas cosas no cambian). El ritmo de las poblaciones se modifica, todo está sujeto y atado a esa circunstancia, el contexto se torna diferente, las prioridades se ven alteradas. La vida de los habitantes se percibe distintas y los días transcurren como si esas ciudades estuvieran atravesando un tiempo sin tiempo.

En algún punto, puestos a vivir esto, las cosas funcionan más o menos similares. Algo se activa dentro nuestros y nos hace reflexionar sobre la finitud de las cosas. Si lo vemos desde el aspecto macro hablamos de la supervivencia de la especie, si en cambio nos centramos en nosotros el eje cambia y se torna más visceral, mucho más real y dramático.

Algunas de las cosas que definen la magnitud del tema es la afectación sobre la naturaleza y como esto decanta en el cambio climático, su alteración, la que si nos atenemos a algunas corrientes se ven afectada por la raza humana, y nuestras grandes hazañas. Este activo es lo que podría determinar la distribución de las enfermedades infecciosas en el planeta. Otra parte de la biblioteca menos enemistada con la raza y más benevolente indica, que es el devenir propio de la evolución (aclaro que estoy sintetizando bestialmente todo) es lo que indefectiblemente acarrea estos resultados. Si pensamos que un acto cualquiera en nuestras vidas ocasiona una consecuencia, ambas teorías se entrecruzan.

La cuestión es que el mundo, al que imaginábamos lo suficientemente grande resulto ser muy pequeño. Bienvenidos a la globalización real. Algo que se produce al otro lado del continente tarde o temprano te toca, nadie está a salvo. Pero volviendo al párrafo anterior y al yin y al yang de las cosas. La globalización, las comunicaciones y las tecnológicas, también nos permiten transitar estos días sin tanto agobio, o quizás mejor es no saber. Hoy podría cuestionarlo todo.

Muchas cosas se ponen en juego, la creencia que una buena alimentación, ejercicio físico y una exitosa vida económica nos permitirá enfrentar los costos necesarios, como caminos seguros a una vejez activa y prolongada, se ve cuestionada por la irrupción de una enfermedad que no distingue entre clases sociales, potencias y tercer mundo. Se restablece la idea de que la vida y la muerte caminan juntas desde el principio, y no deberíamos olvidarlo. Pero bueno al instante lo volveremos hacer, porque si estuviéramos consciente de eso todo el tiempo tampoco podríamos vivir.

Y para colmo de males, como en toda película de ciencia ficción surge la necesidad de buscar un culpable, en el origen, como razones geológicas o astrales (todas ellas causadas por un castigo divino). Los extranjeros y peregrinos. Y cuando la cosa se pone más sórdida y jodida, miramos al vecino y algunos somos capaces de acusar al que salva vidas de atentar contra la nuestra.


Muchas cosas se ponen blanco sobre negro, adentro de casa y afuera. Es imposible creer que este colapso en cadena que vino a desorganizarlo todo, nuestra relación con el entorno, con la muerte y la propia autonomía se atraviese sin conflictos, ni secuelas.



Prometí un transcurrir positivo para esta entrada, y lo siento creo que no lo voy a cumplir por lo menos no del todo. Sin embargo cada día estoy más convencida que mañana seguirá siendo otro día, que traerá a mi vida oportunidades, que hago con eso, depende de mí ... Esa, en definitiva, sigue siendo la única parte de esta historia que me pertenece y con la que puedo cambiar mi mundo.

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