Duro con él ...

Actualizado: 25 de oct de 2019

Esclerosis Múltiple (EM), enfermedad neurológica progresiva del sistema nervioso central , de causa no determinada. La EM resulta del daño a la mielina, la capa protectora que protege las fibras nerviosas que incluye al cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. Se manifiesta con diversos síntomas como la parálisis de las extremidades inferiores, hormigueo, pérdida de la sensibilidad, etc.



Esta es la definición de la enfermedad, una de esas que no tiene cura, que desde el inicio marca un cambio radical en la vida de aquellas personas que la tienen. Un cambio que al mismo tiempo plantea una transformación, porque exige de uno la capacidad de aceptación primero y de adaptación después.


Esta es la historia de Román Luna, diagnosticado en el año 2012 con Esclerosis Múltiple, una noticia que apareció de pronto, de manera sorpresiva, pero en el instante que tomo consciencia entendió que, inevitablemente, su cuerpo dejaría de funcionar y responder como lo hacía habitualmente. Y su vida cambiaría radicalmente.


Uno supone que Román, como tanto otros que padecen esta enfermedad, pasan por distintos procesos: de bronca, depresión, resignación, aceptación. Instancias que pueden prologarse y dejar secuelas, y no hablo de las físicas, las que inexorablemente van a suceder, sino de las otras, “lo emocional es decisivo en este tipo de enfermedades porque la depresión esta ahí latente y debemos trabajar para combatirla “. Y en ese punto pesa lo que somos, y lo que podemos ser a partir de ahí.


El tiempo, la medicación y la rehabilitación adecuada hacen posible que la calidad de vida se torne relativamente aceptable, pero también se deben buscar otros estímulos que alimenten el espíritu, para lograr sentirse mejor.


Román es exfutbolista y periodista, vive en pareja y tiene dos hijos, que también se dedican al deporte. La enfermedad como dijimos tiene altibajos, y en 2017, Román sufrió un cuadro de profunda depresión. Ante la pregunta de ¿Qué te salvó?, la respuesta fue: El Running: “En mi caso el running me salvó la vida, me sacó del profundo pozo en el que había caído”.


Cómo aquellas cosas que por alguna razón están desde siempre en nuestras vidas, y ocupan un lugar en ella, el deporte estuvo en sus genes, esperando . De niño jugaba al fútbol y llegó a formar parte de las inferiores de Newell’s Old Boys y River Plate, la vida, las responsabilidades van mutando nuestros objetivos y planes, sin embargo su amor por el deporte un día reaparecería en su vida con un fin aún mayor , salvarlo, ser el motor que activaría la esperanza para seguir adelante.


El running, llegaba ahora en un momento difícil, pero fue lo que le permitió reencontrarse con esa etapa tan especial de su vida. Actualmente, lleva una vida que se podría considerar “normal”, con las dificultades propias y los síntomas característicos como: la fatiga crónica, espasmos musculares, perdida de sensibilidad en las extremidades, entre otras. Sin embargo, Román sigue corriendo, porque encuentra ahí un salvoconducto algo que lo motiva a seguir, algo que seguramente lo transporta a buenos momentos y a sensaciones que lo conectan con él, más allá de lo físico.


Ademas del deporte, Román sigue firme con proyectos que compagina con su profesión, y con la necesidad de llevar un mensaje a otros que conviven con la enfermedad. Su proyecto “Hoy Puede Ser un Gran Día”. Lo creó con la misión de difundir y sensibilizar a la sociedad respecto a la Esclerosis Múltiple, a través de “la motivación, el deporte, la salud y la comunicación”. El nombre fue inspirado en la letra del Músico Joan Manuel Serra.


La vida te presenta desafíos, algunas veces más complejos que otros, pero siempre debemos buscar los mecanismos de supervivencia, aquellos que todos tenemos adentro, solo hay que encontrar el camino para llegar hasta ahí.


Aquellas cosas que te motiven a seguir, personas que te aporten cosas buenas, pensamientos positivos, algo que genere en vos esperanzas para transformar la realidad, algunas cosas estarán ahí inevitablemente, pero tenemos la posibilidad de encontrar alternativas, de ponernos metas, de construir esperanza donde hay dolor. La oportunidad de encontrarnos con lo mejor y lo peor de nosotros en el proceso, pero sabiendo que solo el amor y las ganas, nos sacaran adelante. -

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