Cuerpos perfectos

¿existe el cuerpo perfecto? es difícil pensar en la perfección, sea cual sea el campo del que estemos hablando, tanto para cuestiones tangibles o estados de animo, vínculos, etc., lo que sea que analicemos, el camino de la perfección pareciera ser como máxima un proceso, una zanahoria que nos ponen para avanzar a un lugar utópico y por ende inalcanzable.



Todas las personas amantes del deporte tienen una primera conexión de perfección con su estado físico, con aquello que se referencia con el cuerpo, muchos son los estereotipos que la sociedad nos impone cuando se trata de marcar prototipos de perfección, hay ciertos estándares que nos persiguen y sin querer pueden terminar definiendo nuestro hacer, las metas que nos trazamos.


La forma perfecta es un estado mental, es decir, cada persona tiene en su mente cual es para él un cuerpo perfecto, pero es tan subjetivo que aunque pudiera plasmar su ideal un cuerpo no sería un estándar para el resto de la sociedad sino simplemente para su persona, en definitiva no hay nadie capaz de marcar las pautas de la perfección como tampoco podríamos definirlas para la belleza.


El cuerpo perfecto es sin duda algo que la sociedad actual marca día tras día, la televisión nos bombardea sin cesar con anuncios de productos adelgazantes, nos promete un cuerpo ideal con máquinas inverosímiles que cada día son diferentes pero los resultados son siempre espectaculares. A estas altura todos estamos claros de que la soluciones mágicas no existen, todo es proceso y trabajo, sobre todo cuando hablamos del envase con el que nos movemos, físico y mental.


El cuerpo perfecto no existe: esta es sin duda la respuesta única y verdadera . Y lo decimos de una forma tan tajante porque la perfección no existe en nada, ni en nadie, hay dos cosas ciertas, una es la imperfección imaginen la otra ….


Lo que podemos negociar como real, es un cuerpo ideal pero dentro de la constitución ósea de cada persona, ya que esta no se puede variar, y por mucho que entrenemos o nos cuidemos la genética forma parte del juego en busca de algo que en realidad no existe, o en aproximarse si quiera a algo que la sociedad nos marca.


La obsesión por la perfección nos está llevando a una sociedad con epidemia de bulimia y anorexia, donde personas normales usan esteroides y anabolizantes sin control alguno con el fin de acercarse a algo que incluso su genética le va a impedir acercarse realmente, pero la aceptación de ser referente social les hace caer en estos desordenes mentales sin fundamento alguno.


Sin embargo podríamos decir que mas allá de las intersecciones mediáticas, los responsables de embarcarse en soluciones irreales somos nosotros, poco a poco fuimos cayendo en el sueño de ser perfectos utilizando recursos de todo tipo para llegar a ese lugar en el que supuestamente estaremos mejor y seremos felices, somos presas de nuestra propia trampa, porque finalmente nuestro amo juega al esclavo .


Lamento decirles que el estado de plenitud radica en una conjunción de cosas, la mayoría conectadas con la sanidad, física y mental, que lejos de la perfección, anida en aspectos tales como, el sentido de la vida en cuerpos preparados para hacer ese viaje.

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