Cuando competir no lo es todo

Actualizado: ene 29

Venimos de tiempos de extensa incertidumbre, en el que la constante pareciera ser cultivar la paciencia. Una búsqueda que seguramente llevaste a niveles extremos, tratando de pensar en alternativas para morigerar la desesperación que puede ocasionarnos, no tener un horizonte claro, ni mucho menos cercano.



Si pensamos en el calendario de carreras que incipientemente está apareciendo, tampoco podemos tener certezas al respecto porque los rebrotes, las segundas olas, y los vaivenes que estamos atravesando en estos días, nos vuelven a hacer dudar. Nadie sabe, a ciencia cierta, si las pruebas van a poder celebrarse en las fechas que están previstas. De ahí que uno de los riesgos a los que se enfrentan los corredores/deportistas, es la pérdida de forma y la desmotivación.

Muchos se deben preguntar para qué entrenar si no tendremos donde probarnos, ni donde ir a competir. En este punto podemos decir que la incertidumbre por no tener una meta fija influye, eso es una realidad, pero la idea es no ir por la vertiente negativa, sino tratar de rescatar aspectos positivos, con el afán de que nuestra cabeza esté motivada y enfocada en disfrutar del deporte. Volver al punto de inicio de cuándo te iniciaste, en esto del running.

Puede que te encuentres en una región donde se han impuesto restricciones muy limitantes, o que estés en una situación de toque de queda o directamente confinamiento. Independiente de la situación, plantéate nuevos retos a corto plazo: deja de lado la idea de las competiciones, y encuentra retos personales a los que enfrentarte, seguro siempre habrá algo nuevo que atravesar que te desafíe a seguir adelante.


Una gran opción es la de las contrarrelojes personales, o con unos pocos amigos. Cada uno aplicará el método que mejor le resulte, ya hemos hablado antes de que hay quienes prefieren correr solos y quienes lo prefieren hacer en grupo o acompañados.


Como decimos, si no hay competiciones, la motivación no puede venir, precisamente, en el hecho de ser más rápido que los oponentes, entonces deberíamos buscar el eje en otro lado, nosotros mismos. Por eso, es buena idea transformar tu entrenamiento hacia aquello que quieres conseguir, no solo la velocidad, sino que también puede ser la fuerza, la agilidad, la flexibilidad, etc., o todo aquello que en tu caso personal hoy se constituya en un desafío.


Pensemos en otros aspectos positivos, quizás el hecho de tener más tiempo libre y no prepararse para una competición concreta puede ser la oportunidad perfecta para el desarrollo de habilidades deportivas nuevas, aunque la mayor habilidad es saber mantener la motivación en momentos como este, creo que esto es un reto en sí mismo. Mantener un tiempo diario de entrenamiento te ayudará incluso a liberarte del estrés de la situación, o del estrés de la preparación para una carrera concreta.


Otro aspecto positivo puede ser focalizarse en que no pierdas el contacto con las personas que conoces dentro del mundo del deporte, ya sea tu entrenador, tu equipo o tus amistades ligadas a este ámbito.


Siempre es bueno recordar los inicios, pensar en porque decidiste emprender este camino, analiza tus objetivos cumplidos e imponte otros nuevos, siempre de acuerdo con el contexto en que te encuentras, y con tus características individuales. Seguramente algo bueno trajo el running a tu vida que vale la pena sostener y mantenerlo vivo.


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