CHICAGO ... tras las cenizas


La primera edición del Bank of America Chicago Marathon se realizó el 25 de Septiembre de 1977. Wayne Goeldner, Wendell Miller, Bill Robinson, Sharon Mier y el Dr. Noel Nequin, fueron los fundadores que dieron origen esta emblemática carrera.


El nombre con el que se bautizó la carrera fue Mayor Daley Marathon, para honrar la memoria del fallecido alcalde Richard J. Daley, ocupando el cargo durante 20 años.


Cada uno de los fundadores tenía un puesto en la organización de la carrera y fue un éxito, desde el inicio. Para 1978 en la segunda edición de la carrera, se presentaron algunos problemas en cuanto a divisiones y polémica, debido al éxito del año anterior, consideraron que se debían cobrar $10 dólares por la inscripción, así como dar inicio a la carrera más tarde a fin de que hubiera mayor número de espectadores y publicidad, dándole a los corredores foráneos mayor tiempo de viaje.


La mayoría de los corredores que participaron en la edición de 1978, llevaron consigo bandas negras como protestas por la hora de inicio, ya que hubo problemas de deshidratación por el exceso de calor, siendo llevados al hospital gran número de corredores. 4,053 corredores de 5,200 llegaron a la meta. Esta pequeña anécdota revela que la diferencia en una competición como ésta, de tan alto nivel no solo esta dada por las condiciones que aporta la organización, el nivel de los sponsors, sino también y fundamentalmente por la gente que corre y apoya localmente el evento, que se apropia del evento y lo convierte en un referente icónico de su ciudad.


Chicago es una ciudad de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Símbolo de modernidad, “the windy city” que resurgió de las cenizas, literal y que vio en ese terrible incendio que la tuvo como protagonista en 1871, en una oportunidad de transformación que la convirtió posteriormente en la ciudad de los rascacielos.


El Maratón logro posicionar una competencia, mejorando los premios, la organización, la participación de empresas y comercios locales para la receptividad del turismo, una ciudad con muchos atractivos que impacta por su arquitectura, su gastronomía y por supuesto su música, ya que es considerada una de las capitales del jazz y del blues.


Vivir Chicago en el marco de una competencia como su Maratón es experimentar un viaje con todos los condimentos de una ciudad única y multicultural.

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