Be a Normal


Una de las ventajas que podemos tomar de este tiempo es que todo es factible y si bien estamos en una instancia colmada de restricciones, también es verdad que nos podemos tomar muchas licencias, total ya sabes … “échale la culpa a la pandemia”.



De alguna manera irrumpió en nosotros una nueva condición de estar y ser en el marco surrealista de creer que después de esto, todo es posible, un inicio prometedor tal vez o una sentencia aterradora.


A veces pienso que estamos intentando transitar con la mayor cordura posible, un escenario de incertidumbre plena que buscamos delimitar con parámetros conocidos, en un absurdo intento de describir la que será... en un futuro cercano (esperamos) la "nueva normalidad".


Ensayemos una respuesta a lo que entendemos por nueva y normalidad. En principio me suena a concepto vacío que intentamos llenar arbitraria y azarosamente, con alguna ansiedad que deviene de esta misma sensación de encontrar algo que nos dé un poco de estabilidad. Estamos frente a dos conceptos que de arranque se contraponen, porque si es nuevo no es normal, y si es normal es que ya es conocido. Advertencia: tampoco lo nuevo ni normal son necesariamente buenos, pero dejemos este punto hasta aquí, tratemos de avanzar.


Deberíamos definir algunos parámetros, en esta entrada enredada, la normalidad es una construcción casi una ilusión, para muchos necesaria e imperiosa para la vida. Se acuerdan de los Locos Adams, una frase viene a mi mente que calza justo acá. “La normalidad es una ilusión; lo que es normal para una araña es el caos para una mosca” esto lo decía Morticia a su niña como lección de vida. Por lo pronto controversial.


Dicho esto, porque deberíamos creer que la pandemia vino a de-construir nuestra conocida normalidad para dar lugar a una diferente. Cómo impacta eso en nuestros días, qué grado de consciencia tenemos sobre eso y qué cosas somos capaces de transformar.


La normalidad conocida se entiende por una construcción social y cultural aceptada, en un ambiente reconocido. Esa idea, ese concepto autoconstruido, ¿cómo se transforma? ¿Qué capacidad tenemos de adaptarnos a estos cambios? ¿Qué posibilidades tenemos de hacerlo? Es para todos igual esta película. ¿Alguien está pensando en eso justo ahora?


Una de las cosas que hemos escuchado en reiteradas oportunidades en estos tiempos es que la pandemia nos puso a todos en una misma situación de igualdad, pero al mismo tiempo escuchamos decir también, la pandemia vino a marca aún más la desigualdad. ¿Cómo es la cosa entonces... somos todos iguales o no? Les dejo a Uds. la respuesta.


La cuestión es que muchos se preguntan qué mundo nos vamos a encontrar cuando la pregunta sería qué mundo queremos habitar. Quizás el planteo este dado porque siempre ponemos en otros, o dejamos en manos del sistema, el más allá, la transformación y los cambios. Cuánto depende de nosotros y cuán interesado estamos en que esto sea finalmente así.


¿Cuánto durará el proceso de adaptación?


La adaptación a nuevas normalidades a lo largo de la historia ha tenido al menos dos grandes variantes. Una es cuando el factor que generó el cambio es positivo o negativo. Si se produjo en forma de “shock” o si fue manifestándose de manera gradual su metamorfosis; por ejemplo, el cambio tecnológico, la revolución industrial, incluso el cambio climático. La otra es cuando el factor de cambio de normalidad se produce de manera inesperada; como es el caso de esta pandemia.


Los factores de cambio (gradual o “shock”) generan nuevas normalidades según este análisis histórico con matices y distintos niveles de resistencia. Tal vez se puede afirmar que lo que seamos después de la pandemia lo podemos diseñar y construir nosotros como sociedad y no necesariamente ser víctimas del futuro. Tratando de ser positivos y teniendo una mirada con responsabilidad social frente a lo que nos atraviesa.


Esta condición de que la voluntad humana puede deparar mejores futuros nos da la oportunidad de corregir actuaciones que tenemos que adoptar como individuos, siempre es importante comenzar por uno. Desde lo social algunas transformaciones pueden estar dadas por aspectos generales, tales como, cuestiones de higiene y cuidado personal, la cultura del tránsito vehicular, el teletrabajo, la contaminación ambiental, el cambio climático, entre otras.


No sé si lo que nos depara el futuro es normal, o si alguien tiene planes de serlo, lo que sí sé es que tendremos que adaptarnos a nuevas reglas en muchos aspectos de nuestra vida, deberemos ser pacientes y prudentes.

Exigirnos al máximo en nuestra versatilidad, aferrarnos a aquellas cosas que consideramos esenciales en nuestra existencia, la reales amigos, las que nos alientan a seguir, las que nos motivan y nos dan esperanzas. Este es un tiempo para distinguir lo importante sobre todo lo demás.

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