Aprender de la derrota

Actualizado: 9 mar

Hay temas que suelen tener mala prensa, cosas que por lo general queremos pasar de largo, rápidamente, porque nos ubican en un lugar incomodo. Temas y fundamentalmente sensaciones, que nos invitan a reflexionar sobre cuestiones tales como la derrota, el fracaso, no siempre las cosas salen como queremos, muchas veces nos sentimos víctimas de las circunstancias, en otras, somos conscientes que fuimos artífices de esos resultados. Cómo gestionar esas sensaciones es el punto.

Creemos que poner luz sobre esas zonas oscuras que son parte de la vida y que transitamos con mayor o menor naturalidad, deben ser canalizadas desde un lugar que sume y aporte finalmente a nuestra experiencia. Estas situaciones son normales de vivir en el deporte, a veces desde un lugar de exposición frente a otros, pero otras tantas, solo como un obstáculo interno que suponemos atenta contra nuestras propias metas.

Saber aceptar una derrota, es tan importante como saber gestionar los posos del triunfo. Los errores y fracasos tienen consecuencias, pero también nos ofrecen muchas oportunidades. En principio, pareciera que no hay que aprender nada en torno a los hechos de ganar y perder, pero sabemos que muy por el contrario ambos eventos y sobre todo el fracaso son grandes oportunidades de aprender.
¿Por qué cuesta aceptar que hemos perdido?
Las derrotas representan circunstancias difíciles de digerir. Siempre están asociadas a un sentimiento desagradable o de malestar. Para responder a la pregunta de cómo afrontar una derrota debemos entender por qué nos cuesta tanto conseguir esta aceptación de lo que pasa.

Las personas por lo general nos movemos con el llamado "sistema de recompensas", este sistema funciona a partir de aspectos biológicos e innatos, y también de crianza (es decir, de aprendizaje), y nos lleva a intentar realizar las acciones que nos hacen sentir bien, y evitar las que nos hacen sentir mal. Por ello, ganar significa que destacamos positivamente en algo, lo cual nos motiva, mientras que perder es la otra cara de la moneda. Sin estas experiencias de derrota, nos daría igual no aprender ni desarrollar nuestras habilidades.

Algunas personas son más competitivas que otras porque las han educado de tal manera, pero inevitablemente a todos nos desagrada perder. La idea de la derrota está asociada culturalmente a debilidad y representa el incómodo hecho de aceptar que alguien ha sido superior a nosotros en determinado contexto.

Como trabajamos la derrota?

1. Reformula tu idea de la derrota

Cuando estamos compitiendo, los posibles escenarios que existen son diversos: podemos ganar, podemos perder, o en algunos casos, incluso podríamos obtener un empate.

Es importante que te familiarices con todos esos escenarios, y cambies la percepción que tienes de ellos. En caso de la derrota, no es adecuado verla como una pérdida total, y sentir que hemos perdido nuestro tiempo y esfuerzo durante la competencia o durante la preparación para ella. Las derrotas únicamente indican que podemos hacerlo mejor, y nos muestran cuáles son los aspectos que debemos mejorar para ello.

Entonces, en la medida que comiences a ver las derrotas como una oportunidad de mejorar, notarás cómo muchas cosas comienzan a cobrar sentido y entiendes más claramente los motivos que explican que hayas perdido, lo que te permitirá incrementar tus posibilidades de éxito para el futuro.

2. Gestiona tus emociones

La gestión de emociones es un proceso indispensable para poder encajar las derrotas. Lo ideal es tener la capacidad para reconocer las emociones negativas que se presentan cuando hemos perdido, frustración, impotencia, ira, etc. Esto sirve para limitar el poder que tienen en nosotros.

Una vez que reconozcas las emociones debes aceptar que son producto de la derrota y evitar que te dominen. Entiende que son emociones pasajeras y que cuanto más pronto pases página más pronto podrás ponerte manos a la obra para ver dónde hace falta mejorar.

3. Deja la derrota en el pasado


Una vez hecho el análisis de la derrota, es momento de pasar la página y seguir adelante con el aprendizaje que esta te ha dejado. No ganarás nada positivo si mantienes en tu mente la imagen de la derrota por mucho tiempo, únicamente conseguirás frustración y generar ansiedad ante la posibilidad de volver a perder.

4. Reconoce el esfuerzo realizado


A pesar de no haber ganado en la competencia, es importante que tengas la capacidad de reconocer todo el esfuerzo que realizaste al prepararte para competir, esto debe representar para ti una victoria a nivel personal que nadie te puede quitar.

La competencia es la última etapa de un proceso que comienza cuando nos preparamos para ella. Toda tu preparación previa, el tiempo que invertiste y los conocimientos que adquiriste se quedan contigo y nadie más que tú puede valorar eso de la manera adecuada.

5. Aprende a manejar la crítica


Es común que las derrotas vengan acompañadas de la crítica negativa, lo cual puede hacer aún más complicado el proceso de superar el hecho de haber pedido. Las personas que se toman las críticas como algo completamente negativo únicamente se autosabotean y se hunden más en su propia frustración.

Debemos entender que las críticas son un efecto colateral de no haber ganado o incluso del simple hecho de haberlo intentado, y que no a todas las críticas se les debe dar importancia. Es bueno ser selectivos con respecto a las persona con las que nos rodeamos y sobre todo de quienes escuchan críticas. En algunos casos estas opiniones nos ayudan a mejorar, y en otras solo existen como críticas infundadas, para hacernos daño.

6. Asume la responsabilidad


Hay que saber reconocer cuándo hemos sido nosotros los principales responsables de la derrota. Asumir que cometer graves equivocaciones es normal y esperable en cualquier persona.

Es cierto que en ocasiones hay aspectos que pueden escapar a nuestro control, situaciones fortuitas que son propias del contexto y que nos pueden perjudicar. Pero hay un componente que depende de nosotros al 100 % , y es la actitud que tenemos frente a eso, en definitiva cómo abordamos lo que nos pasa, qué aspectos recuperamos y nos sirven para el aprendizaje aportando al final del recorrido fortaleza y decisión.

“La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce”,
esto lo aseguraba Jorge Luis Borges; la derrota aparece como un valor perdido, porque estamos obsesionada por el culto de la victoria (vista como el acto supremo de gratificación instantánea) . Atravesar la derrota es un proceso que nos pone a prueba, salir de ahí nos volverá sin duda más fuertes, hay algo en el fracaso, que nos enseña desde la incomodidad a seguir, a levantarnos y a continuar , ese es un valor que solo conoceremos si pasamos alguna vez por ahí.
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